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miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿Qué Sucede Cuando Dios Quiere Usarnos?

Uno de los grandes desafíos a los que nos vamos a tener que enfrentar como cristianos es a no acomodarnos. Nuestra propio yo y nuestras circunstancias nos llevan muchas veces a conformarnos con lo que tenemos, a la rutina, creemos muchas veces que ya tenemos suficiente o que no vale la pena arriesgar lo que ya hemos conseguido por más. Este es uno de los grandes enemigos de la bendición de Dios. Nunca debemos acomodarnos. Tenemos que estar dispuestos a arriesgar en fe, a experimentar algo más del poder y la presencia de Dios. 

Existen muchas cosas que por nosotros mismos no podríamos hacer pero que con la ayuda de Dios sí que las podremos alcanzar. Dios no quiere que nos acomodemos, Él quiere que cada día deseemos más de Él, lo anhelemos más y no nos cansemos nunca de sus bendiciones. Dios quiere usarnos, Dios quiere mejorarnos. Hay un patrón congruente en la Escritura en cuanto a lo que ocurre en la vida que Dios quiere usar y mejorar:

1. SIEMPRE HAY UN LLAMADO. 

Dios pide a las personas corrientes que se comprometan con un acto de confianza extraordinario: salir de la barca.

2. SIEMPRE HAY TEMOR. 

Dios tiene el inextinguible hábito de pedirle a la gente que haga cosas que les asustan. Tal vez sea temor a la incompetencia ("Soy lento de habla y de lengua", dijo Moisés). Puede ser temor al fracaso ("La tierra que exploramos devora a aquellos que la habitan", lloriquearon los espías enviados a la tierra prometida). Incluso pude ser temor a Dios ("Porque sabía que eras un hombre duro, que busca cosechar donde no sembraste", clamó el siervo de la parábola de Jesús). De una forma u otra, habrá temor.

3. SIEMPRE HAY UN CONSUELO. 

Dios promete su presencia ("¡El Señor está contigo, Poderoso Guerrero!", le confirmó un ángel a Gedeón, a quien ciertamente nadie se había dirigido antes con ese título). Dios también promete proveer de cualquier don que se requiera para cumplir con su asignación ("Yo te ayudaré a hablar y te diré qué decir", le dijo a un tartamudo Moisés).

4. SIEMPRE HAY UNA DECISIÓN. 

Algunas veces, como con Moisés y Gedeón, la gente le dice "sí" al llamado de Dios. Otras veces, como los diez espías asustados o el joven rico que habló con Jesús, dicen "no". Pero la gente debe decidir.

5. SIEMPRE HAY UNA VIDA TRANSFORMADA. 

Los que aceptan el llamado de Dios no recorren el camino perfectamente, no por mucho tiempo. Sin embargo, debido a que dicen "sí" a Dios, aprenden y crecen aun a partir de sus fracasos. Y se convierten en parte de las acciones divinas para redimir al mundo.

Los que no aceptan el llamado también son transformados. Se hacen un poco más duros, más resistentes a su llamado, un poco más propensos a decir "no" la próxima vez. Cualquiera que sea la decisión, esta siempre cambia una vida; y transforma al mundo que esa pequeña vida toca.

Creo que este patrón de la Escritura está vigente aún. Pienso que hay algún aspecto en tu vida en el cual Dios te está llamando a caminar con él y hacia él; y que, cuando aceptamos su llamado, se pone en movimiento una dinámica divina muy superior al simple poder humano. Tal vez se relacione con tu trabajo, con un riesgo en tus relaciones, con un don que podrías desarrollar o con recursos que podrías dar. Quizás implicará enfrentarte a tu temor más profundo. Con toda seguridad irá a la esencia de quien eres y de lo que haces.

(Basado en "Si Quieres Caminar Sobre Las Aguas Tienes Que Salir De La Barca" de John Ortberg)

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viernes, 14 de noviembre de 2014

5 Cosas Que Pienso Decirles A Mis Hijos Adolescentes Sobre Las Fotos De Kim Kardashian Desnuda

Esta noche pienso sentar a mis hijos adolescentes en el sofá y hacerles una pregunta un poco incómoda. Es una pregunta que nunca creí que haría y estoy un poco enfadado porque nunca había necesitado hacerla. ¿Cuál es la pregunta?

¿Has visto a Kim Kardashian desnuda?

¿Por qué pregunto esto?

Porque mis hijos adolescentes usan internet. Y ellos son adolescentes. ¿Ya lo había dicho? Cierto, controlo sus historiales, pero es un poco difícil seguir la pista de todos los iPods, iPhones y iPads rondando por toda la casa. Soy suficientemente inteligente para saber que la foto desnuda de Kim Kardashian está por todo internet, especialmente Facebook, y es probable que ellos ya hayan visto todo o algo de Kim. Espero que lo segundo, desde luego.

Cuando me siente con mis hijos, hay cinco cosas que espero compartirles después de la pregunta Kim K. (si han visto la imagen o no).

1. No puedes tener siempre control de lo que ves, pero puedes controlar mirar por segunda vez.

Protege tus ojos a toda costa. Sé que recibes un millón de imágenes todos los días y que no puedes controlarlo siempre, pero puedes controlar en lo que te fijas. Discierne y escucha al Espíritu Santo. Recuerda, tienes una elección. Lo que tú eliges contemplar está en tu poder. Tú puedes elegir descender por un camino de codicia, rompiendo relaciones y desvalorizando la intimidad o puedes reservar tus ojos y tu corazón para cosas mucho mejores, para lo que Dios los diseñó, la pureza. Aquí está el quid de la cuestión… nunca ganarás la batalla diaria. Hay una elección correcta que tendrás que tomar algunas veces. Cuando esto pase, coge tus maletas. Sin bromas, quiero que vengas y hables conmigo. De verdad, habla conmigo.

2. Está bien apreciar la belleza, pero nunca confundas belleza con porno.

El porno te está mostrando algunas cosas que nunca tuviste el derecho de ver. Infravalora mujeres e infravalora la intimidad. El porno da libremente algunas cosas que solo deberían ser experimentadas entre un marido y una mujer. No me importa si aprecias la belleza, Dios te hizo de esa forma, pero no tomes el camino de apreciar la cosificación. Un apunte, todos los desnudos están incluidos. Excepto los de las estatuas. Bueno, algunas estatuas. Dejemos lo de las estatuas por ahora.

3. Trata a las mujeres como hermanas y como madres.

El apóstol Pablo se sentó una vez con un joven líder de una iglesia y le dio este consejo, trata a las mujeres mayores como a madres y a las mujeres jóvenes como hermanas. Este consejo aún está vigente. Solo hay un cuerpo de mujer que tú deberías ver desnudo y disfrutar, y es el de tu esposa. Kim K. es suficientemente mayor para ser tu madre. Si tu vieras a tu madre en una foto como esa, ¿qué harías? Por favor, dilo: “mirar para otro lado”. Esa es la respuesta correcta. Esa es siempre la respuesta correcta.

4. Tu corazón está en juego.

Las imágenes y pensamientos que pones en tu mente tendrán un impacto directo en tu corazón. Somos llamados a proteger nuestros corazones, no simplemente como una forma de hablar, sino sobre todas las cosas. ¿Por qué? Porque de él emana la vida (Proverbios 4:23). Lo que ves importa porque cambia quién eres y en quién te convertirás. Dios quiere que crezcas en pureza para que cuando el momento llegue seas capaz de intimar, amar y sentir pasión de la manera en la que Dios lo planeó. Cuando ves porno tiene consecuencias. La gracia de Dios cubre nuestros pecados, sin duda, pero todavía debemos vivir con las consecuencias de nuestras acciones. No lo olvides. Además, la masturbación te volverá ciego. Vale, eso era una broma. ¿O no?

5. En nuestra casa, amamos y respetamos a las mujeres. Y punto.

El mundo trata a las mujeres como si fueran objetos de usar y tirar. Como discípulos, somos llamados a ser parte del gran plan de Dios de redención. Cuando amamos, protegemos y apoyamos a las mujeres para ser quienes Dios quiere que ellas sean, formamos parte con Dios en su gran acto de re-creación del mundo a la semejanza del cielo. Cuando menospreciamos a las mujeres y las tratamos como objetos, estamos trabajando en el equipo equivocado. No trabajes para el equipo equivocado, por favor.

Una cosa más: Dios hizo nuestros cuerpos y Dios hizo el sexo. Ambos son realmente asombrosos. Ni por un segundo pienses que no lo son, pero Dios diseñó el sexo para el matrimonio, no para internet.

¿Alguna pregunta?


Traducido del artículo de Brian Orme en faith. Ver original en inglés aquí.

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jueves, 3 de abril de 2014

Títulos De Cristo


A lo largo del Nuevo Testamento se le dan diferentes títulos a nuestro Señor. Cada uno de estos títulos nos ayuda a comprender mejor la naturaleza de Jesús y su ministerio. Los dos títulos más populares que los cristianos usan para referirse a nuestro Señor son:

1) Jesús, una transliteración de la voz hebrea Joshua, que significa "Jehovah es salvación"; y

2) Cristo, una transliteración del término griego Christos, que quiere decir "Ungido" o "Mesías".

En seguida, hay otros nombres o títulos de Cristo usados en el Nuevo Testamento. Cada título expresa una característica distinta acerca de Jesús y su relación con los creyentes.

Adán, Postrer Adán. Primero de la raza de los redimidos (1 Cor 15:45)

Alfa y Omega. El principio y el fin de todas las cosas (Apoc 1:8; 21:6)
 
Buen Pastor. Proveedor y cuidador (Juan 10:11)

Cordero de Dios. Dio su vida como un sacrificio a favor nuestro (Juan 1:29)

Descendencia. Es la "Semilla" prometida como mediador del pacto (Gál 3:16)

El Verbo. Presente con Dios en la creación de todo (Juan 1:1)

Emanuel (Dios con nosotros). Nos apoya en toda circunstancia de la vida (Mateo 1:23)

Gran Pastor de Ovejas. Guía seguro y protector (Hebreos 13:20)

Hijo del Hombre. Se identifica con nosotros como humanos (Lucas 19:10)

Luz del Mundo. Trae esperanza en medio de las tinieblas (Juan 9:5)

Mediador entre Dios y los hombres. Nos presenta redimidos y perdonados ante la presencia de Dios (1 Tim 2:5)

Pan de Vida. El alimento esencial (Juan 6:35)

Piedra Angular. Fundamento sólido para la vida (Ef 2:20)

Primogénito de entre los Muertos. Nos conduce a la resurrección de la vida eterna (Col 1:18)

Príncipe de Pastores. Protector, sostenedor y guía (1 Ped 5:4)

Profeta. Proclama fielmente las verdades de Dios (Hechos 3:22)

Rey de reyes, Señor de señores. El Todopoderoso, ante quien toda rodilla se doblará (Apoc 19:16)

Salvador. Liberta del pecado y de la muerte (Luc 1:47)

Santo de Dios. Su naturaleza es sin pecado (Mar 1:24)

Señor de la gloria. El poder y la presencia del Dios vivo (1 Cor 2:8)

Sumo Sacerdote. Sacrificio perfecto por nuestros pecados (Heb 3:1)

Unigénito del Padre. El sin igual Hijo de Dios (Juan 1:14)

Que todos y cada uno de estos títulos dados al Hijo de Dios nos ayuden a reflexionar sobre su persona y nos ayuden a conocerlo un poco mejor.

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miércoles, 26 de marzo de 2014

A La Caza De Apóstatas



Nunca deja de asombrarme el número creciente de cristianos que andan a la búsqueda de herejes o apóstatas dentro del reino de Dios. Blogs y páginas en Facebook enteras dedicadas única y exclusivamente a “desenmascarar” a los falsos profetas y hacérselo saber a todo el mundo, para que todos disfruten del discernimiento y sabiduría que estos tienen.

Encuentro esta situación también en la Biblia. En una situación en la que Jesús estaba echando demonios fuera, los fariseos dejaron una duda en el aire: 

¿Y por quién echa este demonios fuera? (Mateo 12:22-37) 

Los fariseos pusieron en duda constantemente las intenciones de Jesús y cual era su verdadero Dios. De la misma forma me encuentro que a día de hoy un número importante de cristianos andan preguntando constantemente respecto a cada cristiano, predicador, pastor, cantante o quien sea ¿y por quién echa este demonios fuera? ¿Busca el reino de Dios o busca la fama, el dinero o el éxito? ¿Te suena? Creo que no habrá ni un solo escogido de Dios hoy en día que no haya sido puesto en duda ni tachado de hereje o apóstata. ¿Qué dice esto realmente de nosotros como cristianos?

Encuentro otra situación similar en la Biblia pero con una respuesta totalmente inesperada para muchos. Mientras Pablo estaba encarcelado en Roma, otros empezaron a predicar de Cristo en Roma. Así que siguiendo la argumentación de muchos cristianos de hoy en día yo pregunto ¿y por quién echaban demonios ellos? ¿cuál era la razón por la que querían predicar a Cristo? ¿Era porque amaban a Dios? Pues Pablo mismo nos da la respuesta: 

“… hay otros que lo hacen (anunciar el evangelio) sólo por competir conmigo, o porque me envidian. Y esos que me envidian no la anuncian con sinceridad; lo hacen porque son egoístas y sólo quieren crearme más problemas aquí en la cárcel.” (Filipenses 1:16-17) 

Hoy en día mucha gente tiene dudas sobre las intenciones de muchos cristianos populares, pero sobre los que habla Pablo no había ninguna. No amaban a Dios ni a su mensaje, si predicaban era simplemente para molestarlo. ¿Sabes cómo respondió Pablo? ¿Creéis que llamó a toda su iglesia para manifestarse con pancartas mientras estos predicaban y así sabotearlos? ¿Creéis que creó un blog para desenmascararlos? ¿Creéis que llenó su página de Facebook de críticas e insultos? Pues no, Pablo dio una respuesta que pocos cristianos dan hoy en día:

“¿Qué me importa?” (Filipenses 1:18)

Así que cuando viene gente diciéndome que este predicador ha dicho o ha ido a tal programa secular o que tal cantante cristiano va a hacer un dúo con un cantante secular yo solo respondo al igual que Pablo: ¿qué me importa? Pero no nos engañemos, la actitud de Pablo no es simplemente de indiferencia, él continúa diciendo: “…Al fin y al cabo, y sea como sea, con motivos falsos o con sinceridad, se predica a Cristo. Por eso me alegro; es más, seguiré alegrándome.” Pablo se alegraba aún por esa gente.

Yo quiero cuestionarme aún una cosa más. Esta gente que era envidiosa y predicaba de Cristo no porque quería que otros se salvasen, sino para causar daño a otros ¿cuánto discernimiento de la Palabra creéis que podían tener? ¿A qué Cristo predicarían? ¿Creéis sinceramente que tendrían una sana doctrina? ¿Creéis que le daban toda la gloria a Dios? Imposible. Y aún así Pablo se alegraba. El que no estés de acuerdo con lo que alguien hace, bíblicamente no justifica que lo insultes ni lo descalifiques. Más bien deberías alegrarte que en medio de todo esto se predica a Cristo. Aunque no sea de una manera perfecta.

¿Eres de los que lloran porque los predicadores no son perfectos? Llora mejor por toda la gente que se está perdiendo. ¿Eres de los que lloran porque los cantantes cristianos imitan al mundo? Llora mejor porque tú no estás alcanzando almas y no estás siendo un buen siervo fiel. ¿Eres de los que lloran porque crees que los cristianos no deberían hacer estas cosas o aquellas? Llora mejor por aquellos que se alejan de nuestras iglesias para nunca volver. Y a todo aquel que te venga con críticas con respecto a lo que hacen otros, solo dile: "¿qué me importa?”

Jesús criticó que los judíos habían matado a todos sus profetas. Hoy en día la iglesia cristiana es igual, apedrea a todos los siervos de Dios. ¿Por envidia igual que en el caso de Pablo? Posiblemente. Seamos diferentes. 

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miércoles, 26 de febrero de 2014

Trabaja Por La Unidad

Nada en la tierra es más valioso para Dios que su iglesia. Por eso Dios quiere que la protejamos sobre todo el daño devastador que causan la división, el conflicto y la falta de armonía. Consejos prácticos, según Rick Warren, para mantener la unidad:

1.- Enfoquémonos en lo que tenemos en común, no en las diferencias.

Debemos disfrutar nuestras diferencias, no simplemente tolerarlas. DIOS QUIERE UNIDAD, NO UNIFORMIDAD. Los conflictos en la iglesia son una señal de que estamos concentrándonos en otros asuntos menos importantes. Por lo tanto las divisiones siempre surgen cuando dirigimos la mirada hacia las personalidades, las preferencias, las interpretaciones, los estilos o los métodos.

2.- Sé realista con respecto a tus expectativas.
 
Debemos amar a la iglesia con pasión pese a sus imperfecciones. El hecho de que hermanos nos defrauden y decepcionen no quiere decir que no puedas tener comunión con ellos.

3.- Decídete a animar más que a críticar.

Siempre es más fácil eludir el compromiso y hacerse a un lado para disparar dardos contra los que trabajan, que participar y hacer una contribución. No debemos juzgar o despreciar a otros creyentes cuyas convicciones son diferentes a las nuestras. Cuando juzgo a otro creyente pasan cuatro cosas al instante: pierdo mi comunión con Dios, saco a relucir mi propio orgullo e inseguridad, me coloco bajo el juicio de Dios y daño la comunión de la Iglesia.

No importa cuánto discrepes de los otros cristianos, nos son el verdadero enemigo.

4.- Niégate a escuchar chismes.

Chismear es divulgar una información cuando uno no es parte del problema ni de la solución. Entre los cristianos, las heridas más grandes generalmente vienen de las otras ovejas y no de los lobos.

5.- Practica el método de Dios para solucionar conflictos:


5.1. Enfrenta directamente y en privado a la persona con quien te disgustaste tan pronto como te sea
posible.
5.2. Si no se soluciona, pide ayuda de uno o dos testigos para confirmar el problema e intentar restablecer
la relación.
5.3. Si la persona persiste en su obstinación, debemos plantear el problema ante la iglesia.

Si después de todo esto se niega a escuchar, deberemos tratarla como a una persona incrédula.

6.- Apoya a tu pastor y a los líderes.


No hay líderes perfectos, pero Dios les da la responsabilidad y la autoridad para mantener la unidad de la iglesia. Por lo tanto, protegeremos la comunión cuando honramos a los que nos sirven por medio del liderazgo.

Finalmente, cuando las personas hallan una congregación donde los miembros se aman y se preocupan auténticamente los unos por los otros, habría que cerrar las puertas con llave para que no entren más.



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miércoles, 19 de febrero de 2014

¡En Pleno Siglo XXI!

Vivimos en una época donde la sociedad quiere reclamar el siglo XXI como el siglo de sus demandas personales. Por un lado se reclama como el siglo de los “derechos” de la mujer para imponer el aborto. Por otro lado se relama como el siglo de los derechos de los homosexuales para imponer el matrimonio igualitario o que uniones del mismo sexo puedan adoptar a niños. Además están los que lo quieren reclamar como el siglo de la “libertad” sexual, nada nuevo por otro lado, donde se vea como algo normal las relaciones sexuales esporádicas y sin compromiso. Además el siglo XXI debe ser el siglo del laicismo entendido en su forma más extrema. Quitamos a Dios de las escuelas, de los gobiernos, de las calles y si les dejas incluso de las iglesias. Dios queda relegado a tu casa, en una habitación, donde estés solo y nadie te pueda ver o escuchar y desde luego donde nadie se entere de tu opinión sobre Dios, sobre todo si crees que es real y murió en una cruz por ti. Si crees que Dios no existe puedes decirlo en todas partes, lo contrario mejor cállatelo.



La gente que quiere plantearnos de esta forma el siglo XXI no está muy lejos del fascismo. “O piensas cómo yo o tu opinión no tiene valor”. Ya se ocuparán luego de buscar la manera de desacreditar tu opinión. Si defiendes el aborto es porque eres hombre y de eso no puedes opinar. Si crees en Dios es porque vienes de una familia cristiana y no tenías más remedio (¿por qué todos los ateos se creen más listos que el resto?). Si defiendes el sexo dentro del matrimonio es porque eres un reprimido sexual. Da igual la lógica, los argumentos e incluso las evidencias científicas o sicológicas que pueda haber detrás de tus argumentos, con estas respuestas la sociedad te dice que tu opinión no cuenta, solo la suya. ¿Esto no es fascismo?



¿Cómo en pleno siglo XXI puedes creer en Dios? ¿Cómo en pleno siglo XXI puedes pensar que hay que esperar hasta el matrimonio para tener relaciones? ¿Cómo en pleno siglo XXI puedes estar en contra del aborto?¿Cómo en pleno siglo XXI puedes no aceptar que hay muchos tipos de familia?



En medio de todo este caos, a mí me gustaría nombrar el siglo XXI como el siglo de la tolerancia ¿no toca ya? Sé que no es más que una utopía, pero quiero pensar que es un ideal que vale la pena defender. Un siglo donde se pueda defender distintas posturas sin que por ello uno sea discriminado ni insultado. Un siglo donde se entienda que hay ideales eternos, que no pasan de moda y que no pierden la validez con el paso de los años. Tolerancia para todos. Donde las mujeres musulmanas puedan llevar velo si quieren y no por ello sean despreciadas ni consideradas como ignorantes o incultas. Donde se entienda que hay razones para estar en contra del aborto y considerarlo un crimen al mismo tiempo que hay razones para estar a favor del aborto. Donde se entienda que haya algunos que consideren el matrimonio como algo sagrado, instaurado por Dios y que hay otros que no creen en Dios y por lo tanto no tienen que ver las cosas como Dios las ve. Donde no se intente imponer una vida cristiana a la gente que no es cristiana ni viceversa. Un siglo donde todos puedan razonar, pensar, hablar y se les juzgue por la calidad de sus argumentos, no simplemente por la postura que defienden. Un siglo en el que escuchemos más e insultemos menos. Un siglo donde verdaderamente amemos a nuestros prójimos como a nosotros mismos.



Pero ¿y quién es mi prójimo? Tu vecina que acaba de abortar es tu prójimo. Tu compañero de trabajo que es homosexual es tu prójimo. La dependiente de la tienda donde compras todos los días y que se acuesta cada fin de semana con un chico diferente también es tu prójimo. Tu peluquero ateo es tu prójimo a la vez que lo es la mujer con la que te cruzas en la calle y lleva un velo puesto siempre que la ves. Por muy poco que te guste lo que piense o como viva la gente que te rodea, eso no es excusa para discriminarlos, denigrarnos ni faltarles al respeto. Ni para los cristianos, ni para los ateos, ni para los agnósticos, musulmanes, etc. Respetémonos más, escuchémonos siempre y amemos a todos. No impongamos nuestras ideas ni por la fuerza física ni por la fuerza verbal, despreciando con mis comentarios a quienes no piensan como yo.



Yo apuesto por un siglo de la tolerancia que ya toca ¿no? Puede que no sea posible en este siglo XXI ¿para el siglo XXII? Yo aún no pierdo la esperanza.


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sábado, 15 de febrero de 2014

¿Quién Es El Número 1?


Hace un tiempo Raúl Gómez ganó el programa español de "El Número 1" de Antena 3. Durante la gala final, después de haberlo escogido como ganador, en multitud de ocasiones la presentadora y colaboradores afirmaron que Raúl era el Número 1. "Eres número uno, pero que sea toda la vida. No hoy, toda la vida" afirmó Mónica Naranjo mientras le otorgaba el trofeo de ganador del concurso televisivo. Este programa nos hace reflexionar en dos cuestiones.

En primer lugar, ¿quién es el número 1? ¿A quién estamos poniendo en nuestras vidas en primer lugar? ¿Qué es lo más importante para nosotros? Esto determinará la dirección que tomará nuestras vidas y hacia donde nos dirigiremos. Si consideramos que nosotros somos el número 1 veremos al resto de personas como simples instrumentos para conseguir nuestros objetivos (error bastante habitual).

En segundo lugar, cuando muramos ¿quién será el número 1? Se dice que el papel lo aguanta todo. Podemos hacer dibujos inverosímiles o escribir historias fantasiosas y por un momento parecer que son ciertas. De la misma forma pasa con nuestras fantasías. Podemos engañarnos a nosotros mismos creyéndonos mejor que nadie, haciendo teorías sobre la vida y la muerte y pensar que somos el número 1. Ahora bien, igual que la realidad puede echar por suelo los dibujos de un papel, la muerte hará lo mismo con nuestras creencias. Una vez que muramos no importará para nada si nos considerábamos los más importantes o si creímos que el cielo no existía o que la reencarnación es lo que sucede cuando uno muere. Ahí solo importará lo que es cierto y lo que no. Todas nuestras fantasías y creencias se diluirán ante la verdad.

Y verdad solo hay una y es que cuando muramos todos tendremos que presentarnos delante del único Dios y dependiendo de las elecciones de nuestra vida pasar el resto de nuestro tiempo en su presencia o alejado de Él. Solo hay una cosa que nos puede impedir disfrutar de la presencia de Dios para siempre y es nuestro pecado. El pecado, la imperfección, el error es incompatible con un Dios perfecto. Así que toda persona que sea pecadora no podrá estar delante de la presencia de Dios, ni ahora ni por la eternidad. ¿Qué haremos pues? ¿La condenación eterna es nuestra única posibilidad? Obviamente hay una solución y es no pecando. Pero sabiendo que "el que dice que no tiene pecado, miente" estamos en una situación complicada. Necesitamos una "cura" para nuestro pecado y no existe religión, ni filosofía, ni creencias que nos presenten ninguna salvo Jesús. La única posibilidad que podrás encontrar para que tu pecado sea perdonado y por lo tanto puedas estar en la presencia de Dios desde hoy y para siempre se llama Jesús. Da igual lo que busques en diferentes religiones, pensamientos o modas, ninguna podrá solucionar tu problema eterno, el pecado. Por lo tanto, dará igual lo bueno que seas o los sacrificios que hagas, la única forma de poder entrar en la presencia de Dios es aceptando a Jesús como señor y salvador en tu vida y recibir así el perdón de tus pecados. Tan sencillo y tan complicado a la vez. La sangre del Hijo de Dios se derramó para que tu perdón fuese posible. Tan complicado para Él, tan sencillo para nosotros.

Así que sabiendo que cuando muramos nuestra elección respeto a Jesús determinará nuestro destino eterno ¿Quién crees ahora que será el número 1 cuando mueras? Y si Jesús será el número 1 cuando estés muerto, cuando la mentiras y fantasías se disuelvan y solo quede la verdad ¿quién crees que debería ser el número 1 mientras vivas? La elección es tuya, el tiempo se agota. Una palabra: Acepto.

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miércoles, 12 de febrero de 2014

Fuera De La Barca

Ha sido de dos formas diferentes en las que Dios me ha dicho lo mismo esta semana. Son estas cosas que Dios hace que parecen una asombrosa casualidad, pero que en el fondo sabes que de casualidad no tienen nada.

Por un lado ha sido haciendo la selección de la semana que hemos dedicado en nuestra página de facebook a Evan Craft. La primera canción que escogimos se llama “Océanos”, si no la conoces te invitamos a que la escuches. En una parte de la canción, la letra dice: “Tu voz me llama a las aguas, donde mis pies pueden fallar”. Continúa la canción diciendo “ahí te encuentro en lo incierto” y acaba la estrofa con una declaración de fe: “caminaré sobre el mar”. ¿A quién le gusta vivir en la incertidumbre? ¿A quién le gusta vivir dónde nuestros pies pueden fallar? ¿A quién le gusta vivir pensando que en cualquier momento puedes caerte y darte una que puede ser monumental?

Algunos dirán aquí que Dios te sostiene y no te dejará caer. Tengo fe, no te confundas, pero la experiencia también me dice que Dios sí nos deja caer. La promesa es bonita, suena bien, pero por desgracia no siempre se cumple. “Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender” que decía Charles Dikens. Y los fracasos también son parte de la vida, y parte del cristianismo.

Vivir en lo incierto puede ser angustioso. No saber como vas a pagar las deudas, no ver futuro, no tener a nadie más que a Dios (¿y no es suficiente?). Vivir en lo incierto será angustioso solo cuando alejas tu mirada de Jesús, es ahí y solo ahí cuando te hundes. Y es que la canción nos recuerda una verdad más. Es en lo incierto, donde me encuentro con Dios.

La segunda forma en la que Dios me ha hablado esta semana ha sido a través del título de un libro que estoy leyendo. Provocativo e inspirador al mismo tiempo, “Si quieres caminar sobre las aguas tienes que salir de la barca” de John Ortber. Nuestra naturaleza nos mueve a buscar la comodidad y nos creamos una falsa seguridad. Y es que en la barca también te puedes hundir. Nos creemos que dentro de la barca estaremos más seguros pero esto es solo en apariencia. Realmente estarás más seguro en la voluntad de Dios. ¿Qué caminar sobre las aguas es peligros? Sin duda. Pero si Dios te llama a las aguas, más peligroso es quedarse en la barca.

Finalmente, el título del libro me tocó tanto porque dice una grandísima verdad en una frase tan corta. ¿Quieres la bendición de Dios? ¿Quieres ver los milagros de Dios, el poder de Dios en tu vida? Pues vas a tener que salir de tu comodidad. No vas a poder encontrarte con el Dios de milagros, no vas a poder ser completamente lleno ni conocerás el gozo que solo Dios puede dar mientras que te quedes en tu barca. ¿Quieres una vida plena? Sal de tu barca. ¿Quieres ver a Dios cara a cara? Sal de tu barca. ¿Quieres vivir un cristianismo que deje huella? Sal de tu barca.

Para algunos significarán dejar sus trabajos seguros para dedicarse al ministerio. Para otros significará empezar proyectos que nos dan miedo por lo que pueda pasar. Para todos nosotros significará salir de las cuatro paredes para predicar al perdido. Sea lo que sea que Dios tiene preparado para ti, Dios te está llamando a salir de tu barca, a adentrarte donde tus pies pueden fallar.

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martes, 11 de febrero de 2014

Yo También Lloro Por Miley



El otro día leía un artículo titulado “Lloro por Miley” (http://bit.ly/19WMSmW) y tocó un punto en el cual estoy profundamente de acuerdo. El caso de Miley Cyrus y su interpretación en MTV más que enfadarme o sonrojarme, me da ganas de llorar. Yo también lloro por Miley.

Me da ganas de llorar porque Miley no es más que un ejemplo de cómo está nuestra sociedad y de qué valores está enseñando a nuestros jóvenes. Pero lloro más profundamente porque éste no es más que otro caso de una chica que crece en una familia cristiana y acaba perdiendo el rumbo. Hace un tiempo ella afirmaba: 
“Yo soy muy espiritual a mi manera. Permíteme dejarlo claro, soy cristiana. Jesús es quién me salvó. Él es lo que me mantiene llena y completa.” 
¿Cómo una persona que afirmaba esto hace poco tiempo puede acabar así? Miley no es más que otro claro ejemplo de que estamos fallando como iglesias y como familias.

El cristianismo lleva las últimas décadas dando tumbos sin ser capaz de encontrar su lugar. Desde el siglo pasado, la revolución sexual y los últimos cambios sociales han tomado al cristianismo por sorpresa y lo han dejado completamente descolocado. ¿Herido de muerte? Nunca, pero urge que encontremos nuestro lugar. Miles de jóvenes se están perdiendo mientras nosotros seguimos discutiendo el sexo de los ángeles. La iglesia cristiana no se encuentra cómoda con la situación que le toca vivir hoy en día, pero siento deciros que es lo que tenemos y negarlo no nos ha hecho ningún bien. Aceptemos que las cosas han cambiado y volvámonos a centrar en Cristo.

Sigo llorando porque nuestros jóvenes creen que deben prostituir su imagen para tener éxito. Lloro porque no han entendido que ese agujero que tienen solo Dios lo puede llenar y no lo van a llenar exhibiéndose ni conquistando el mundo. Y lloro aún más fuerte porque si no lo han entendido ha sido todo culpa nuestra. ¿Cómo hemos podido fallar tanto? Sigo llorando porque cuando se le cuestiona a Miley por su actuación responde: 
“Mi actuación ha generado 306.000 tuits por minuto. Esto es más que un apagón o la Superbowl” 
a lo que yo sólo puedo contestar: “¿y?” ¿Todo ese deleznable espectáculo justificado en que tuvo mucha repercusión? No me lo puedo creer. En el fondo solo veo a una niña que se siente sola y que intenta llamar la atención ¿de sus padres, de Dios, de alguien que pueda rescatarla? No lo sé. Pero vuelve a resaltar que estamos fallando nuevamente. Nuestros hijos tienen que buscar fuera la atención que no encuentran en casa y nuestros jóvenes buscan la que no encuentran en sus iglesias. Volvemos a fallar en nuestro ministerio más importante, la familia. Nuestras iglesias siguen fallando y ahora solo nos queda llorar. Lloro por unas generaciones a las que no estamos siendo capaces de hacerles entender el mensaje de la cruz. A las que no estamos haciendo entender que todo lo que el mundo ofrece es vanidad. Lloro porque muchos con suerte encuentran a Jesús después de tener que recorrer un camino de mundanalidad ya que no han entendido que no es necesario probar el mundo para saber que Jesús es lo que necesitan. Miley disfraza su vacío con un traje de indiferencia. Y yo le pregunto: “Miley, ¿por qué sufres?” La vanidad ha inundado nuestro cristianismo light y ahora, viendo su actuación, solo puedo llorar.

Quiero terminar haciéndote una invitación, llora conmigo. Llora por cada uno de estos jóvenes que piden a gritos ayuda por medio de exhibicionismo, indiferencia, rebeldía o cualquier otro medio y que solo encuentran críticas y rechazo. Llora por cada uno de estos jóvenes que han confundido pecado con diversión. Llora por cada alma que se pierde mientras que nosotros nos pasamos el tiempo peleando y discutiendo por tonterías. “Jesús lloró”. Ahora bien, también recuerda que “el llanto puede durar toda la noche, pero a la mañana vendrá el grito de alegría.” Llora conmigo mientras el sol no sale. Llora mientras la oscuridad reina en este mundo. Pero recuerda que el día se acerca. Así que cuando salga sol, deja de llorar. Cuando salga el sol dedica más tiempo a dar la atención a tus hijos que necesitan. Dedica más tiempo a ser un mejor padre, una mejor madre y sobretodo, una mejor iglesia. Cuando salga el sol deja de llorar y empieza a doblar tus rodillas en oración. Cuando salga el sol, deja de llorar y empieza a declarar victoria sobre tus hijos y sobre cada joven de esta generación. Porque puede que hayamos perdido nuestro rumbo como hijos de Dios, pero cuando salga sol nuestros ojos se volverán a fijar en Jesús. Nuestra boca volverá a proclamar la cruz. Nuestros brazos volverán a abrazar al necesitado. Nuestros oídos volverán a escuchar la voluntad de Dios. Nuestros pies volverán a caminar por el camino estrecho. Porque cuando salga el sol, nuestras vidas volverán a reflejar al Dios vivo y real, que aunque nosotros fallemos, Él aún nos ama y está dispuesto a darnos otra oportunidad. Cuando salga el sol, los muertos resucitarán, los ciegos verán y los cojos andarán. Cuando salga el sol…

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miércoles, 5 de febrero de 2014

"Cómo Conocí A Vuestra Madre" Se Olvida De Dios

Vivimos en una época donde la sociedad cada vez más quiere dejar a Dios de lado. Y si de Dios hay que hablar, que sea en privado. Este nuevo pensamiento está llegando también a la televisión ¿o empieza ahí? y cada vez es más común verlo reflejado en las series y películas que se estrenan. Los medios de comunicación, el opio del pueblo del siglo XXI y creadores de opinión por excelencia, quieren hacernos olvidar a Dios. Vivir como todo el mundo vive y si luego quieres creer en Dios, pues no es necesario que nadie se entere. Estará bien siempre y cuando esto no interfiera en tu día cotidiano.

Ejemplo de esta secularización la encontramos en la famosa serie de televisión "cómo conocí a vuestra madre". En esta serie nos podemos encontrar a los personajes pidiéndole al "universo" una señal para saber que decisiones tomar o dándole las gracias a las "estrellas" por cómo les van las cosas. ¿Universo? ¿estrellas? ¿enserio? En otro capítulo se habla sobre la posibilidad de que haya algo trascendental en la vida que le dé sentido a la misma, ¿se están refiriendo a Dios? No, a los hombres lobos, fantasmas o vampiros (no es una broma), para acabar dejando el mensaje de que en lo único que debes creer es en ti mismo.

En medio de todo este sin sentido, el primer capítulo de Génesis es de total actualidad. En él se nos recuerda que las estrellas, animales, universo, etc. no son más que cosas creadas. No tienen ningún mensaje oculto que tengamos que descifrar. Si quieres conocer tu futuro, no le preguntes al universo o a las estrellas, que no son nada, sino al creador de ellas. Debemos pararnos y reflexionar, y darnos cuenta de que el camino que nos quiere marcar la sociedad de hoy en día es un disparate. Eliman a Dios y lo quieren sustituir por "dioses" inútiles, que no pueden salvar ni ayudarte. En esta dirección, la frase de Philip Yancey tiene mucho sentido:
"¡Qué extraño que la oración le parezca una necedad a algunos que basan sus vidas en las tendencias de los medios de comunicación, la superstición, el instinto, las hormonas, los modales sociales, o incluso la astrología!"
Si no queremos perder nuestro camino, por otros sin sentido y absurdos, debemos volver a la Biblia y afirmar cómo dijo el salmista "estos confían en carros y aquellos en caballos, pero nosotros confiamos en el nombre de Jehovah, nuestro Dios". ¿Que nuestra sociedad quiere confiar en el universo, las estrellas, fantasmas, hombres lobo o en los medios de comunicación? Muy bien, pero nosotros seguiremos confiando únicamente en Jehovah, nuestro Dios. No fijemos nuestros ojos en las estrellas, ni en la naturaleza fijémoslos mejor en Dios, el creador de todo lo habido. El único que puede aconsejarte fielmente, acompañarte en tu dolor y darte una salida cuando no puedas más.

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